Los determinantes: numerales e indefinidos

Los determinantes:
numerales e indefinidos

Como sabéis los determinantes eran unas pequeñas pero fuertes palabras que siempre acompañan a los sustantivos en sus salidas, para protegerlos de las temibles faltas de ortografía.

Hasta el momento la casa de los determinantes tenía 3 pisos: los artículos, los demostrativos y los posesivos.

Sin embargo, estos defensores pronto se dieron cuenta de que los nombres se iban haciendo más y más famosos, por lo que estaban constantemente viajando con los determinantes demostrativos y saliendo a pasear con los determinantes artículos y posesivos.

Consecuentemente, había muchos días en los que la casa de los nombres se quedaba desprotegida y las faltas de ortografía acechaban… 

Fue entonces cuando los determinantes decidieron que necesitaban más palabras que acompañasen a los sustantivos. Y así, construyeron dos pisos más que fueron ocupados por unas palabras muy fuertes, a las que además les encantaba contar:

– Los determinantes numerales

Éstos vivían en el cuarto piso del torreón de los determinantes. Desde ahí tenían una visión clara de todo el valle y podían avistar a las faltas de ortografía desde muy lejos e incluso, gracias a sus ábacos especiales, contar el número exacto de faltas que se aproximaban.

¡Doce faltas! ¡Diez faltas! ¡Treinta faltas!

¡Falta primera! ¡Décimocuarta falta! ¡Quincuagésima falta!

– Los determinantes indefinidos

Éstos vivían en el último piso del torreón de los determinantes. Desde ahí nada escapaba a su control. Veían incluso la frontera con el bosque de las faltas de ortografía, lo que les hacía unos vigilantes infalibles.

Sin embargo, al mirar desde tan lejos no podían decir con precisión cuántas faltas se acercaban, sino que decían una cantidad aproximada.

¡Muchas faltas! ¡Pocas faltas! ¡Bastantes faltas! ¡Demasiadas faltas! ¡Ninguna falta!

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